28 abr. 2012

En qué se Equivocó Basile...


En agarrar un equipo sobrevaluado, con un público que se dedicó todo un semestre a exigirle lo que ese equipo no podía dar. Confió en los dos "cracks" colombianos, en realidad, un bleff y un buen jugador pero que debería atender sus asuntos de conducta antes que su técnica para no vivir en off side. En fin, en elegir el peor teatro de operaciones para terminar su carrera.

Confió el Coco en su sabiduría. a decir verdad, ya le había fallado su manejo de vestuario en su segunda etapa en Boca y en la Selección. Si, justo su gran virtud, la que le permitió ganar cinco títulos sobre cinco jugados en su primer paso por la Ribera.

Para peor el problema de Teo ya estaba solucionado, el tipo no quería jugar mas en Racing. Insistió, lo llamó, lo trajo de vuelta. Creyó que lo iba a disciplinar. Era imposible. Con Gio le pasó lo que a todos, supuso que le iba a rendir de algo. Tempranamente declaró que no era su Riquelme, que era delantero. No fue ni lo uno ni lo otro, desadaptado al medio, perdiendo apaticamente pelotas increíbles, sin gol, sin asistencia, el mejor Racing del Coco fue sin el 10 en cancha. Pero el colombiano es del paladar del Coco y lo volvió a usar tras el autoultimatum. No le cambió la ecuación. A Hauche no pudo transformarlo en su segundo delantero alla Palacio y tampoco pesó. Lo único que queda en limpio y para el futuro es la salida de Yacob, insostenible por sus actitudes, y la confirmación de Pelletieri, tal vez lo mas parecido a su Gago.

Después viene la destrucción del Coco, dicen que no le gusta trabajar, mentira, al Coco le encanta trabajar sobre el césped. Tanto le gusta que agarró, por amor y por ganas de laburar ese polvorín con una mecha encendida y con los matafuegos vacíos. El es feliz trabajando y normalmente trasmite felicidad a sus planteles.

El Coco labura así, el protagonismo semanal se lo lleva el profe Dibos, él tácticamente, ya no inventará el agua caliente y eso, quien lo va a contratar lo sabe. 4-3-1-2, esa es su fórmula, "la nuestra", no marear al jugador, "hacé lo que sabés", un cerebro que maneje los hilos, laterales que van casi siempre y centrales ásperos, un cinco distribuidor y laterales ofensivos. El problema es que los laterales de Racing no deben atacar, porque apenas pueden defender, los centrales deben ser rudos, pero no generar faltas de medio gol y la bola hay que dársela a un cerebro que, en lo posible, no se caiga en todas.

Debió cambiar? sí. Para mí debió acercarse al Racing del Cholo. El Cholo en Racing, como Falcioni en Boca, comprendió que al arco había que protegerlo, haciendo corta la brecha entre los del fondo y el medio. Las que pasaran, las menos, podían ser controladas por quien quizás hoy sea el mejor arquero de la Argentina. Pero no es el estilo del Coco, y el que lo fue a buscar lo sabía. Lo sabía o no sabe nada de fútbol. Y lo poco que cambió el Coco fue para peor, usando una línea de tres improvisada, por falta de jugadores para cubrir sus puestos de formulario.

Quizás esta salida del Coco sea mucho peor que la futbolera, insisto, no hay material para otra cosa, las calidades individuales de ese equipo están fagocitadas por las personalidades de ese plantel, plantel sobrevaluado y sin espíritu ganador, sin orgullo, sin vergüenza. La salida del Coco es aún peor, porque se va en medio de un escándalo que es un misil en su línea de flotación, un vestuario en llamas, con trompadas y hasta un arma de fuego. Un bochorno que hiere su imagen de piloto de tormenta, de DT jugadorista que entiende la psicología del jugador como nadie. La sensación es la misma que cuando la abuela perdió la mano para el tuco, cuando le pone menos sal, o se pasa con la cebolla.

Lo quemaron? se quemó? se lo llevaron puesto? no lo comprendieron? no lo aprovecharon? no le llegó al jugador? como sea, agarró el club de sus amores para retirarse con la gloria, se fue despellejado en un fútbol que carnea técnicos todos los fines de semana. Mientras, los planteles subsisten, con grandes contratos, grandes deudas y renovados bríos en las primeras horas de gestión del nuevo DT.

Tal vez este fútbol ya no sea el fútbol que vivió el Coco, tal vez este fútbol ya no lo haga feliz.




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